jueves, 25 de noviembre de 2010

Plegaria del Iconógrafo

Enséñame Señor, a usar bien el tiempo que me das para trabajar, a emplearlo sin perder nada. Enséñame a aprovechar los errores pasados, sin caer en el escrúpulo que carcome. Enséñame a prever el plan sin atormentarme, a imaginar la obra sin abatirme, si es que surge de otra manera. Enséñame a unir la rapidez y la lentitud, la serenidad y el fervor, la pasión y la paz. Al comenzar la obra ayúdame en mis debilidades y, sobre todo, llena Tú mismo los vacíos de mi obra. Señor, en toda labor de mis manos deja una gracia de Tí, para hablar a los otros y una falta mía para hablar de mi mismo. Guarda en mí la esperanza de la perfección, sin que me descorazone. Guárdame en la impaciencia de la perfección, sin que me funda en el orgullo. Purifica mi mirada, no me dejes olvidar jamás que todo el saber es vano y el trabajo es vacío, si no hay amor, y que el amor me une a los demás porque me une a Tí, Señor. Enséñame a orar con mis manos. Hazme recordar que la obra de ellas te pertenece y a ti solo dará gloria. Amén.

De ¡Me saciaré de tu semblante! Reflexiones sobre iconos, Lizzie Blazquez de Ortíz, Ediciones CIAFIC, 2006.

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