viernes, 28 de mayo de 2010

Arte Bizantino (4)

La Virgen y el Niño en el trono entre San Teodoro y San Jorge, icono del Monte Sinaí, s. VI d.C

...En ese mismo siglo (VI), en un icono del monasterio de Santa Catalina, en el Monte Sinaí podemos encontrar la intensidad emocional del Fayum (Egipto) y la lejanía sacerdotal de Rávena (Italia). Los iconos, una gran tradición dentro de la vida de la Iglesia oriental, eran (son) imagenes religiosas, generalmente de Cristo, de la Virgen o de los santos. Estaban (están) pintados en pequeñas tablas que solían (suelen) ser fáciles de llevar para poder utilizarlas como instrumentos de devoción; cada detalle de la imagen estaba (está) cargado de un especial significado religioso.
La Virgen y el Niño en el trono entre... posee toda la sagrada belleza que da al icono su fuerza única. María tiene unos grandes ojos que reflejan su pureza de corazón; es una mujer que ve a Dios. No mira al pequeño rey sentado en su falda: como Señor, el niño puede defenderse, si fuera necesario, por si solo, y es a nosotros a quien dirige la Virgen su firme mirada maternal. Los dos santos que la acompañan son muy queridos dentro de las tradiciones de la Iglesia oriental: Jorge, el santo guerrero que mató al dragón, y Teodoro otro guerrero menos conocido entre nosotros (occidente). Los dos santos llevan el uniforme de la Guardia Imperial, pero como arma esgrimen una cruz. Los ángeles detrás del trono miran hacia arriba y nos alertan de la mano de Dios, que llama y anuncia al Niño. Este sujeta entre sus manos un pergamino simbólico. Los cuatro halos de la Virgen, el Niño y los santos forman una cruz y nos avisan del mensaje que contiene el pergamino enrollado. Este tipo de pinturas todavía se hacen hoy en día en las Iglesias del Este (Europeo) y en muchos otros lugares del mundo, como en Argentina, donde a través de nuestro taller aportamos nuestra experiencia para revalorizar una importante tradición de nuestra Iglesia común (oriental-occidental).