sábado, 29 de mayo de 2010

Santísima Trinidad (una semana después de Pentecostés)

"Este domingo de la Sma. Trinidad, en cierta manera, recapitula la revelación de Dios ocurrida en los misterios pascuales... La mente y el lenguaje humanos son inadecuados para explicar la relación existente entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y sin embargo los Padres de la Iglesia han procurado ilustrar el misterio de Dios, Uno y Trino, viviéndolo en la propia existencia con profunda fe. La Trinidad divina, de hecho, hace morada en nosotros en el día del bautismo.`Yo te bautizo-dice el ministro-en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo´... `Conserva incontaminada esta fe recta que está en mi, hasta mi último aliento, dame igualmente esta voz de mi conciencia, para que permanezca siempre fiel a aquello que he profesado en mi regeneración, cuando fui bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo (San Hilario de Poitiers)... La Virgen María fue la primera criatura completamente habitada por la Sma. Trinidad, y pidamos su protección para proseguir bien nuestro terreno peregrinar".

Del Angelus dominical, Benedicto XVI, 2010.

La Trinidad por Elena Storni.

Glosario

En relación a la Virgen María:

Theotokos: Madre de Dios (la que dio a luz a Dios). Aparece sentada en un trono con el niño Jesús en su regazo, mirando ambos al frente.

Odigitria: la que indica el camino, la que guía. Enfatiza la divinidad de Cristo niño.

Eleusa: de la ternura o de la compasión. Enfatiza la humanidad de Cristo niño. Existen otras variantes (misericordiosa, del dulce beso, etc.)

Platytera: más allá del cielo. De frente, seria, su mirada va más allá del espectador. Su hijo sobre su regazo con las manos levantadas en señal de bendición. Una variante de esta representación es la Virgen del Signo: María con sus brazos en alto en actitud orante y el niño dentro de un medallón a la altura del pecho de su madre.

Arte Bizantino (7) -fin de esta serie-

Rusia que se convirtió al cristianismo en el siglo X, terminó por apropiarse de la tradición bizantina y la hizo suya. El ejemplo más exquisito del encuentro de dos culturas muy diferentes en el punto más alto del desarrollo del arte ruso bizantino es probablemente esta vívida Trinidad (1422-27), pintada por Andrei Rublev (1360-1430). Rublev es el pintor de iconos ruso más famoso (así como en Grecia, Teophanes). Las figuras representan a los tres angeles que se le aparecieron a Abraham en el Antiguo Testamento.

Arte Bizantino (6)

No todo el arte bizantino era a una escala tan grande. Uno de los pequeños iconos más bellos de ese período es el llamado "Madonna Vladimir". Probablemente fue pintado en Constantinopla en el siglo XII y después lo llevaron a Rusia. La posición de la Virgen y el Niño, sus rostros tocándose tiernamente, introduce una nota nueva en el arte sagrado. Previamente, las dos figuras habían aparecido como símbolos de la fe cristiana. Aquí aparecen en íntima relación.
La Virgen de Vladimir es la primera aparición del tipo eleusa (o de la ternura o de la compasión) que nos ha llegado y que tendría un gran desarrollo posterior. Esta imagen fue proclamada por el Papa Juan XXIII como Patrona de la Unidad de todas las Iglesias.

Arte Bizantino (5)

Cristo como Soberano del Universo, la Virgen y el Niño, y los santos, h. 1190

Durante los siglos VIII y IX, el mundo bizantino se debatía con amarga controversia entre la pintura o la talla para la vida religiosa. Cualquier figura humana podía verse como una violación del mandamiento que prohibía venerar "imagenes esculpidas". En el año 730, el emperador León III decretó la ilegalidad de cualquier imagen de Cristo, de la Virgen, de los santos o de los ángeles con forma humana. El decreto dio poder a los militantes religiosos conocidos como iconoclastas (destructores de imagenes), que se ocuparon de que durante más de un siglo el arte religioso estuviese restringido a imaginería no humana, como la vegetación o los dibujos abstractos. Tuvo lugar una emigración de artistas bizantinos hacia Occidente. Cuando se abolió esta ley, en el año 843, y se volvieron a permitir las imagenes humanas, la reanudación de los contactos con los artistas occidentales desembocó en una influencia renovada de la forma clásica y de las cualidades ilusionistas. Este mosaico (ver imagen arriba), que pertenece al ábside (parte abovedada detrás del altar) de la Catedral de Monreale, en Sicilia, es una obra a gran escala muy representativa del arte bizantino; en ella la figura de Cristo resulta inmensa y autoritaria. Aparece ante nosotros en el santuario; se trata de una imagen llena de poder, inmensa y luminosa, que nada tiene que ver con el amable Jesús, sino con el "Juez". Debajo la Virgen sentada en el trono con el Niño, y a su lado las figuras de pie de los arcángeles y los santos, todos más pequeños. El fondo dorado del mosaico es una de las características más distintivas del arte bizantino y se siguió utilizando en la época gótica.