sábado, 18 de septiembre de 2010

El iconógrafo, ministro de la Iglesia, testigo de la tradición.

(...) Ante todo el iconógrafo es un servidor de la Iglesia y de la fe del Pueblo de Dios. La Iglesia le concede una bendición especial y le unge las manos para que su ministerio tenga esta gracia. Es también un testigo de la tradición; sin perder su huella personal, se deja instruír por la Iglesia y deja que su arte se ajuste a los cánones impuestos por la tradición, para que refleje la fe y exprese la teología del misterio que él pinta; se pierde por así decirlo, en el misterio de la Iglesia. Podemos comparar los iconógrafos a los autores de los himnos litúrgicos que han cantado la fe de la iglesia y la ofrecen como alimento al Pueblo de Dios. El iconógrafo realiza un ministerio exquisitamente espiritual. El pintor (1) de íconos es un contemplativo que describe con sus pinceles su propia contemplación interior de los misterios y la ofrece como cualquier otro cristiano inspirado que lo hace con su poesía y con su predicación. También se puede decir de estos pintores que transmiten lo que han contemplado. (...)
"La razón de ser de los íconos es la de servir a Dios y
a los hombres. El ícono es una ventana a través de la cual el pueblo de Dios, la Iglesia, contempla el Reino; y por esta razón, cada línea, cada color, cada trazo del rostro adquiere un sentido. El canon iconográfico formulado a lo largo de los siglos, no es una prisión que quiera privar al artista de su impulso creador, sino la protección de la autenticidad de lo que representa. En esto consiste la Tradición". (2)
(1) Algunos autores prefieren la expresión: "escritor de íconos".
(2) Iconógrafa: Fortunato-Theokretov.
De Oración ante los Íconos. Los Misterios de Cristo en el Año Litúrgico, Jesús Castellano, CPL, 1993.
Icono: Pantocrátor con Tetramorfos por Elena Storni.

San Mateo Apóstol y Evangelista (21 de Septiembre)

"...Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.



Mt 9, 9







El ángel de San Mateo por Martha Viyella.