miércoles, 6 de abril de 2011

La refracción de la luz o el espectro solar

De todos los colores, solo el oro solar designa el centro de la vida divina, mientras los otros le hacen corona. (...) Así como la luz física, fuente de los colores, es la que permite captar la belleza de los objetos físicos, de manera semejante la luz divina, que se expresa en el oro, es la que permite avizorar la belleza de los seres transfigurados. (...), particularmente los rusos, aman la policromía de los edificios, atestiguando una inclinación natural por los colores vivos. Sobre todo el color rojo, krasny, es casi un sinónimo de belleza. (...) Por eso resulta tan disparatada la idea que hasta no hace mucho tenían los arqueólogos acerca de los iconos, como si se trataran de objetos sombríos, reveladores de la tristeza (...) de un pueblo. Todo al revés, gracias a las recientes restauraciones, los iconos antiguos que retomaron su primitiva luminosidad, nos impresionan por la esplendorosa alegría de sus colores. "Se ilumina el ambiente, como por el sol, con un icono", leemos en la vida de un santo ruso. Sin embargo, los colores no se hacen presentes tan solo para festivizar al icono. Su empleo está presidido por una verdadera concepción filosófica y teológica. Como escribe (E) Trubeckoj, la gama entera de los colores que constituyen la belleza de la creación, cobra su significación simbólica a la luz del Verbo eterno y encarnado. en presencia del Sol Naciente-sol oriens ex alto (Lc 1, 78)-se enciende la luminosa alegría de vivir que hay en el hombre.

Para la realización de su icono, el artista procede con un método que implica una iluminación progresiva, un crescendo de luz. Si, por ejemplo, se propone figurar el rostro de un santo, primero hace el bosquejo, luego lo cubre con un tono sombrío, después pone encima un tinte más claro, obtenido por la adición de la mezcla precedente de cierta cantidad de ocre claro, es decir, de luz. Esta superposición de tonos cada vez más iluminados se repite una y otra vez. Así la aparición de una figura sigue una progresión que reproduce en la imagen el crecimiento espiritual del hombre en la luz.

El icono es (...) "un lugar teológico". El iconografo es un teólogo con el pincel en la mano, disponiendo de colores para proponer la doctrina. Dichos colores tienen simbolismos determinados. Si bien no existe un canon estricto, por lo general el pintor respeta esos simbolismos: por ejemplo el rojo y el púrpura representan lo divino, el verde y el azul lo terrestre. Por eso Cristo es casi siempre representado con una túnica púrpura (lo divino inherente a su persona) y un manto azul (la humanidad que ha asumido en la encarnación), mientras que la madre de Dios es figurada con un vestido azul, por ser creatura, y con un manto color púrpura, por su extraordinaria vecindad con lo divino. Sin embargo, (...) el simbolismo no es matemático, por lo que ha de tenerse en cuenta el contexto de la obra. El blanco de los caballos del Rey de Reyes del Apocalipsis así como de San Jorge, significa evidentemente equidad y pureza, en cambio, el blanco de las fajas de Lázaro y de Cristo representa la muerte.


De El Icono, esplendor de lo sagrado, P.Alfredo Saenz SJ, Ed.Gladius, 2004.

Icono: Cristo, arquitecto del mundo por Elena Storni.